Grupos de trabajo

GT 28 - Educación de personas jóvenes y adultas

Objetivos

1. Poner en discusión la concepción de educación de las personas jóvenes y adultas, en contraposición con concepciones que identifican la educación exclusivamente con la educación de niños, niñas y adolescentes, en el ámbito de la educación formal, es decir, la escuela, el liceo y la escuela técnica o agraria.
2. Problematizar cómo suceden y cómo se pueden promover, procesos educativos y aprendizajes en las personas jóvenes y adultas. En este sentido, se ponen en debate diversos temas que deberían ser analizados en el marco de la EPJA, tales como: metodología del trabajo educativo, particularmente la administración de los tiempos y los espacios; la planificación, con rigurosidad y flexibilidad; la evaluación de procesos educativos y de aprendizajes.
3. Analizar los diversos ámbitos y modalidades educativas para las propuestas educativas, orientadas a la culminación de la educación obligatoria, a la articulación de la educación con el mundo del trabajo, a la educación en ciudadanía y a las propuestas educativas en contextos de privación de libertad.
4. Reflexionar sobre las políticas educativas para personas jóvenes y adultas y la articulación necesaria y posible con otras políticas públicas: sociales, productivas, otras.
5. Poner en discusión el/los perfil/es del educador o docente o profesional de la educación, que requiere la EPJA, así como las necesidades y posibilidades de la formación inicial y permanente de estos profesionales.

Fundamentación y posibles líneas temáticas

Las personas se forman a lo largo de toda la vida y en múltiples circunstancias. El estado tiene la obligación de ofrecer oportunidades educativas a todas los habitantes, independientemente de todas las circunstancias (institucionales, políticas, económicas, etc.) que las personas atraviesan y considerando que la educación es la puerta de acceso al resto de los derechos humanos, es necesario desarrollar una concepción de educación a lo largo de la vida que promueva el desarrollo singular y social del ser humano. Es muy importante para el cuidado de los niños y niñas pequeños, que el mundo adulto conozca y comprenda el conjunto de necesidades, intereses y problemas que hay que tener en cuenta en el cuidado y en favorecer los aprendizajes y los procesos educativos de las nuevas generaciones. Estas actividades muchas veces movilizan e interpelan a las personas adultas involucradas. Es necesario apoyar y ofrecer actividades de superación para poder cumplir mejor su función, así como re/descubrir necesidades, intereses y problemas propios, así como re/orientar procesos personales en la orientación de sus vidas como personas maduras y adultas en sus diferentes roles: familiares, de vecino, de trabajador, de ciudadano.
En buena medida la efectividad de la educación (formal y obligatoria) de niños, niñas y adolescentes, se juega en la posibilidad y respuestas que encuentra, en los niveles educativos del mundo familiar en particular y en general del contexto social y cultural que genera el nivel educativo del mundo adulto.
Pensar la EPJA es en cierta medida, asumir un paradigma diferente para la educación que ha sido pensada para una población de determinadas edades y para determinados modelos institucionales (escuela, liceo, etc.) Se plantean diferentes interrogantes sobre los procesos educativos y cómo suceden y se promueven los aprendizajes en los adultos, así como interpela el rol del educador o docente y sus formaciones inicial y permanente. Desde el Informe Coombs de 1967 quedó en evidencia la importancia de formular una estrategia más amplia que abarque la educación no formal y hasta la informal, además de la formal. Desde el Informe Faure de 1972 se han planteado diferentes (21 en total) propuestas de innovaciones en las políticas educativas. Desde la Declaración de Jomtien de 1990, se plantea la importancia de que los estados se propongan políticas de educación para todos a lo largo de toda la vida. Desde 1949 se viene construyendo en el mundo el campo de la EPJA, con continuidad y aportes cada vez más consistentes, cuya última propuesta se contempla en el Marco de Acción de Belem de 2009.
La Ley General de Educación, vigente desde 2008, ofrece marcos de actuación claros para avanzar y profundizar. Desde la Academia nos proponemos promover, apoyar y colaborar en la mejora sensible del nivel educativo de la población en general, para mejorar la calidad de vida y los niveles de convivencia, con más solidaridad, democracia y justicia.

Coordinadores:

Jorge Camors (Cátedra Unesco e Instituto de Educación, FHCE, Udelar), Eduardo Rodríguez Sanabia y Patricia Banchero (Cátedra Unesco, FHCE, Udelar)